Tenía ganas de visitar la Laguna de Aculeo hace varios meses, pero revisando me di cuenta de que tiene graves problemas de acceso pues el borde está rodeado de casas privadas, por lo tanto, tienes que hablar con los dueños/as para permitir que te dejen ingresar por sus casas, lo cual según se puede apreciar en el video es poco probable que suceda. Por fortuna, encontré una iniciativa llamada Redfugio, la cual te permite entrar a la Laguna de manera gratuita.
El lugar fue relativamente fácil de encontrar. Con mantita, snacks, dron Pepito, y el lente de 16 mm en mano, caminé por el borde de la laguna. Tenía muchas ganas de usar este lente en entornos rurales. Saqué algunas fotos y la que más me gustó fue la siguiente:
ISO 160 · f/4.0 · 1/1250 · 16mm
También aproveché de actualizar una imagen en la Wikipedia sobre el artículo de la Laguna Aculeo con una foto sacada usando a Dron Pepito. Si quieres pasar a mirar puedes hacerlo aquí.
Si bien el acceso por Redfugio es gratis, puedes hacer una donación mediante efectivo o transferencia, pues es una iniciativa que se define como: “(...) la línea de turismo consciente de Redfugio, centro de educación ambiental ubicado a orillas de la Laguna de Aculeo”. El lugar cuenta con baños y agua, también es posible comprar comida y souvenirs dentro del lugar.
Si quieres más información, puedes revisar su página web o directamente en Instagram (buscarlos por Redfugio) en donde publican los días y horarios en que el acceso está disponible. Esto es habitualmente los fines de semana, entre 12:00 y 18:30 horas.
El impulso que genera el algoritmo por consumir la mayor cantidad de contenido posible resulta abrumador hoy en día. Internet no solía ser ese espacio lleno de publicaciones cuyo objetivo fuera, en el fondo, colarte marcas y productos al mejor postor. Quizás ya me estoy volviendo más viejo, pero este lugar solía tener como protagonistas a personas dispuestas a formar comunidades en torno a distintos temas.
Lo interesante es que conceptos como los jardines digitales o la small web vienen a mostrarnos que aún hay un nicho de personas dispuestas a compartir parte de sus ideas de manera cronológica y no por medio de algoritmos, cookies, datos, likes o views. En mi opinión, una línea temporal de contenido es fundamental cuando hablamos de vínculos digitales.
Fotografía propia
Entonces, ¿qué nos va quedando? Aún existen lugares como estos, que no son la norma, sino más bien la excepción dentro de la web. Sentirse abrumado resulta normal si lo ponemos en un contexto donde, para consumir contenido, debemos lidiar con... plataformas, servicios, suscripciones, seguidores, fechas de salida, likes, ratings, entre otras cosas.
Por supuesto que todo esto no se trata de desconectarse o eliminar tu participación digital (mucho menos social!) por completo, sino de elegir con más cuidado dónde, cómo y con quién estar. Porque, entre tanto contenido optimizado por el SEO, lo verdaderamente escaso no es la información, sino los espacios donde todavía es posible habitar sin sentirse consumidos, junto a personas quienes también buscan una conexión más real y no dirigida por un algoritmo.
Para escribir, suelen existir dos formas de hacerlo. Lo haces de manera profesional o de forma amateur. Ambas son válidas y tienen sus propias características.
El amateur lo hace para expresar ideas; las coloca en el papel como un fin, explora, experimenta con su propia voz y puede no recibir comentarios y mucho menos retribución. El foco está en la espontaneidad e ir mejorando con la práctica, más que en la consistencia.
Escribir como un profesional, por otro lado, genera ciertas expectativas, pues hay una audiencia detrás que debe ser considerada. No puede escribir solo de aquello que quiere, sino también de aquello que los demás quieren leer. La inspiración puede pasar a un segundo plano, pues hay metas que cumplir.
Comunicar ideas es fundamental como valor a ofrecer al resto en un entorno que lamentablemente está plagado en la paradoja de la hiperconectividad. Las perspectivas personales y únicas son necesarias hoy en día, y creo que el mundo necesita más de eso. Voces únicas que no necesariamente deben ser escuchadas de manera masiva. Solo necesitan estar ahí.
¿Mis objetivos por aquí? Volver a generar esta voz, pero de forma propia, sin buscar cosas a cambio. Escribir porque es parte del proceso que se disfruta. Publicar aquí en caso de que alguien quiera leer. Si quieres venir, bienvenido/a, si no quieres, no hay problema. El lugar y las ideas estarán siempre disponibles :).